Más de un mes sin aparecer por aquí, lo cual no es extraño, dado que estoy en una etapa en la que estoy saturadito ya de blogs y demás (sumado a las nulas visitas, que por no tener no tengo ni foto, que como sabreis es lo que llama a la mayoría), y me he propuesto volver al ruedo.
Nunca me ha llamado especialmente la atención esta expresión, demasiado western para mi gusto, pero creo que todos nos hemos encontrado con una situación a lo largo de la vida en la que apetece simplemente levantarte y volver a un punto en el que estuviste antes. A pesar de no gustarme hablar de mi vida privada, si no explico que he salido ahora de una relación, seguramente no se entienda muy bien por donde van mis tiros.
El caso es que, al salir de una relación, y ahora si que vuelvo a hablar genéricamente, hay muchisimas formas de afrontarlo, y lo cierto es que, a pesar de que cada cual puede tener sus criterios de lo que es mejor o peor, lo cierto es que todas son igualmente válidas y respetables.
Una de las más polémicas puede ser el volver al ruedo por la puerta, y la puerta será tan grande como la cantidad de gente que se pasa uno por la piedra. Hay a gente que le funciona, al menos se quita uno los remilgos referentes a acostarse otra vez con uno. El contra es que a muchos simplemente no nos sale el acostarnos con alguien teniendo a otra persona presente.
Otra forma, que yo, personalmente, desprecio, es la de acabar con alguien y empezar con otra persona sistemáticamente. Lo primero que aparece, vamos. Siempre me ha dado grima eso, yo personalmente nunca podría, y siempre me ha parecido que la mayoría de los casos es por carencias afectivas. Otra que no entiendo es estar mal con alguien pero seguir con esa persona hasta encontrar a otra que guste más. Explico las dos juntas por el tema de las carencias afectivas y dependencia de otra persona, vamos, me parece que están muy relacionadas.
Luego destacaría, y por desgracia la que suele sucederme a mi, es la etapa de velatorio, en la que simplemente no te apetece tener nada con nadie. Está demostrado que a la gente que le sucede esto suele durarle la tontería la mitad de lo que duró con esa persona (aunque lo cierto es que tampoco se puede generalizar en este aspecto, jeje, a mi por lo menos no se me aplica para nada, va más según lo intensa que haya sido la relación en sí).
Por último está el de seguir intentandolo. Hay relaciones que dan pie a ello, otras no. Normalmente no soy nada fan de segundas partes, aunque reconozco que hay veces, en las que no dependen de la relación en sí sino de factores externos, o si depende de una situación en concreta o de un problema puntual esto se solventa, aunque no en este caso el sea el mismo toro/caballo (o lo que sea que lidien en un ruedo), el que te encuentres.
Sea como fuere, cuando vuelves la vista para mirar a tu alrededor después de una ruptura, te das cuenta tanto de qué tipo de persona eres tu como del tipo de persona que eras en pareja. Pero sobre todo, del tipo de personas que hay a tu alrededor. Y el panorama es inversamente tentador como el como se desarrolló tu relación, vamos, que si estás con alguien que no merece la pena, ves que todo a tu alrededor resplandece y viceversa.
De cualquier forma a mi aún me queda para volver al ruedo, porque la verdad, no tengo nada de prisa, ya que soy de la teoría de dejarlo aparecer, y lo cierto es que nunca me he sentido "necesitado" de una figura de pareja aleatoria, sino que hasta encontrar alguien que me interese de verdad, no me planteo nada serio con nadie, no sé si esto debería considerarse otra categoría más, jeje.
Pero ¿acaso os habeis parado a preguntaros como sois cada uno? Aunque lo cierto es que en el tema de parejas, creo que todos, yo el primero, nos lo tomamos muy en serio, y viendo que hay muchisima gente en pareja que envidia a los amigos solteros, casi tanto como los amigos solteros que envidian a los emparejados, o viendo como hay gente que se obsesiona con encontrar una pareja (algunos más preocupados con la idea de tener una pareja que con la otra persona en sí), y otros en cambio hacen de su pareja el centro de su vida, negando su propia persona, en una espiral de dependencia que llega a extremos en algunos casos, me pregunto, ¿realmente es tan importante? Una pareja puede llegar a ser un punto de apoyo mutuo, se pueden alcanzar cuotas de complicidad muy interesantes, pero lo cierto es que cada día se rompen millones de parejas, y aún no se ha acabado el mundo.
Hay muchas formas de amar y de estar cerca de una persona, no todas ellas son las que nos vende Disney, pero sin duda alguna, con la persona que más tenemos que preocuparnos con estar bien es con nosotros mismos, ya que esa sí que es una relación de por vida.
Ya como opinión personal, que ya que digo algo personal antes no voy a callarme el desenlace ahora, los rodeos me parecen demasiado aburridos ya, creo que me iré una temporada a Isla Mauricio a relajarme y olvidarme de los ruedos durante una temporada.
domingo, 30 de noviembre de 2008
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