viernes, 5 de diciembre de 2008

Las reglas del juego

If you hurt me, you get my respect. When you turn to hug me, I like you less.

Siempre me llamó la atención este parrafo de una de las canciones de la que para mi es la mejor BSO que he escuchado, la de Crueles Intenciones. Al principio porque no lo entendía, luego porque empecé a usarlo a mi favor y finalmente porque acabé despreciandolo.
Cuando era pequeño no entendía como podía ser que alguien se pudiese sentir atraido, o podría acabar buscando tener algo con una persona que no le tratase lo mejor posible. De hecho empezaba viendolo con las "tonterías" que hacían compañeros en la escuela por molestar a la gente que les interesaba. Yo no entendía eso en su momento, pensaba en que para gustar a alguien debería hacer cosas buenas por esa persona, no cosas malas (y así me fue, que no tuve pareja hasta bien mayorcito ya..).
Poco después, uno ve como reacciona la gente, aprende que, inexplicablemente, el 95% de los seres humanos no se ven en una relación si lo tienen fácil. Parece que hay un interés por lo inalcanzable, que yo personalmente nunca he compartido (una persona que a priori no muestra interés por mi, pero sea en el aspecto que sea, acaba abocada a que no me interese tampoco). Sin embargo, pasa el tiempo y uno aprende las reglas del juego. Y mientras te lo tomes como un juego, es extremadamente fácil jugar... Básicamente para conseguir el corazón del 80% de la gente es jugar con una de cal y otra de arena, dando un poco de lo que espera recibir, pero a la vez distanciandote lo suficiente para resultar interesante... Un tira y daca que si bien triunfa como el colacao en los primeros pasos, aburre (al menos a mi me aburría soberanamente jugar a no estar del todo cómodo, cohibirme, etc cuando me gustaba alguien).
Y por esa época empecé a pensar en esa canción y su letra. Es impresionante la cantidad de gente que funcionaba así, amigos y amigas detrás de amores imposibles, o poniendo poses en sus relaciones para interesar a la otra persona. Vi mentiras, verdades a medias, "mentiras piadosas", excusas, falsedad, cobardía... Y entonces me dejó de parecer un juego normal, aunque estuviese socialmente aceptado. De hecho le pillé bastante tirria, al menos en mis relaciones, a jueguecitos mentales varios, y dejé de interesarme por gente que se hacía de rogar y yo mismo me empecé a mostrar demasiado directo. Reiterando el demasiado.
Al principio me di cuenta de que de tener varios amagos de pareja, algunas más duraderas que otras, pasaba a tener muchisimas menos, también más o menos duraderas, pero mucho más intensas. El caso es que después de todo, me di cuenta de que tanto mis amigos como yo acababamos solteros aleatoriamente, independientemente de la forma de enfrentarse a la relación que hubiesemos usado, por lo que finalmente me di cuenta de que da igual como si se "juega" según las reglas que juegan las mayoría o si cada uno usa las suyas propias, sea actuar cada momento según lo que sienta (para bien o para mal o independientemente de lo socialmente correcto que pueda parecer) como hago yo, o cualquiera de las infinitas variantes que me ahorro para que nadie se de por aludido/a, sino que lo que importa es que ambas personas estén en el mismo tablero.